El presente —futuro— del libro electrónico ¿Cómo prefieres publicar un libro?

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Hace años que hablamos del futuro del libro electrónico en un presente muy cercano. Pero en realidad, hace demasiado tiempo que desconocemos si la realidad del libro electrónico ha llegado o está por venir. Vamos a intentar analizar el estado del libro electrónico y prever hacia dónde se va a mover el mercado editorial en relación al soporte electrónico.

La industria del libro electrónico no es tan reciente como pensamos, pero parece ser que es a la que más le está costando adaptarse al medio digital. En este aspecto tiene mucha responsabilidad lo que llamamos Triángulo del libro: autores, lectores y editores; del que que además depende una cadena de distribuidores y libreros que también reclaman su parte del pastel electrónico.

Para comprender la realidad del sector hay que tener también en cuenta la remuneración de los derechos de autor y quién los gestiona, así como los gastos —o beneficios— de producción, de distribución y de venta; sin olvidar los de promoción.

Decíamos que la industria digital del libro no es reciente: Todoebook, la librería de títulos electrónicos pionera en España cumple en estos días 10 años. Durante la pasada década (2000-2010) se han creado varias plataformas de venta de libros electrónicos e innumerables dispositivos han irrumpido en el mercado —llámense Papyre, Kindle  o Cybook— pretendiendo abanderar la revolución ebook. El propio mercado es el que ha determinado que no se ha conseguido aún un nexo “rentable” entre el lector y el autor en base a un dispositivo, y por consiguiente, en base a una plataforma en línea para libros electrónicos.

Pero ¿Qué dicen sobre el libro digital los expertos?

En abril de 2010 el Observatorio del libro del Ministerio de Cultura  elaboró un informe sobre el libro electrónico que, entre otras, expuso las siguientes conclusiones:

“La entrada del sector del libro en la edición digital se está produciendo en España con cautela, aunque las previsiones apuntan a una entrada decidida del sector editorial a lo largo de los próximos años.

Dos son los principales factores que parecen determinar esta ralentización: la necesidad de readaptar el actual marco legal a los nuevos requerimientos del entorno digital, por un lado, y la ausencia de un modelo de negocio definido –en parte provocado por lo anterior— en el que estén representados los agentes tradicionales de la cadena del libro, por otro. Ambos factores son identificados de forma unánime por los diversos expertos, aunque se hace mención a muchos otros aspectos, entre los que la —por el momento— reducida demanda del lector ocupa un lugar destacado.” (…)

Pues bien, el informe, indica la necesidad de adaptar el actual marco legal que afecta al libro electrónico, y a la seguridad jurídica a la hora de desarrollar modelos de negocio centrados en el libro electrónico. Creo que en este punto la comisión acertó de lleno, ya que la legislación actual está llena de trabas para la comercialización del libro electrónico, que si bien protegen al autor, imposibilitan un mercado legal con garantías de negocio en el ámbito de la producción editorial electrónica.

Especialmente complicada sería la actualización de la legislación relativa a los contratos de edición, que deben ser adaptados a los nuevos formatos de comercialización de libros, especialmente electrónicos. Se debe tener en cuenta que la explotación de libros electrónicos bajo contratos preexistentes requiere nueva autorización del autor o derechohabientes (en caso de transmisión intervivos) de los derechos de propiedad intelectual. Así como la necesidad de contar con una autorización previa del autor en aquellos casos en los que la publicación o difusión de un libro electrónico altere o permita alterar la obra original, no recogida en la actual Ley de Propiedad Intelectual, aunque sí en iniciativas de control de contenido libre como CopyLeft o Creative Commons.

Las publicaciones universitarias y de investigación cuyos modelos están fundamentados en Open Access —para facilitar la actividad científica y educativa—, apoyándose en los medios tecnológicos, sí se han impuesto en el medio digital.

Este acceso abierto a la literatura científica estipula, de acuerdo con la definición de la Budapest Open Access Iniciative (BOAI), que los usuarios pueden leer, descargar, copiar, distribuir, imprimir, buscar, o enlazar los textos completos de los artículos científicos, y, usarlos con cualquier otro propósito legítimo, sin otras barreras financieras, legales o técnicas más que las que suponga Internet en sí misma. Es decir, sin coste alguno.

La única restricción para su reproducción y distribución, y el único papel del copyright en este ámbito del Open Access, es el otorgar a los autores el control sobre la integridad de su trabajo y el derecho a ser adecuadamente reconocidos y citados.

En otro lado están los libreros, que defienden su papel como canal natural y experto en la venta de libros, independientemente de cuál sea su formato y pese a la escasa demanda actual de los lectores españoles. Quizá aquí tenga cabida la impresión bajo demanda (POD) de los contenidos digitales mediante un intermediario en forma de librero.

Y el tercer lado del triángulo, los distribuidores, que también reclaman su lugar en la edición digital, convirtiéndose en el referente como plataforma independiente necesaria. Proponen el desarrollo de repositorios de contenidos digitales a través de la creación, desde las actuales estructuras de distribución.

Como complemento sería imprescindible diseñar conjuntamente estrategias de promoción dirigidas al lector, abarcando distintos aspectos relacionados con el producto, los precios, el canal de venta y la promoción del libro; tanto los distribuidores como los libreros cuentan con un activo de información muy rico y útil para el editor en este sentido. Estas estrategias deben combinar los medios tradicionales con los proporcionados por las TICs, considerando que la digitalización de contenidos puede ser una herramienta de gran utilidad para seguir vendiendo muchos libros en papel.

Desde el sector editorial se alude al momento de transformación actual, coincidiendo en que la innovación tecnológica está facilitando, aunque también condicionando, los nuevos modelos de negocio en torno al libro electrónico. Es una preocupación común el papel que están jugando en la actualidad empresas que hasta ahora se mantenían ajenas al sector, ya que plantean un nuevo escenario en el que la industria editorial se define como un débil competidor; a esta situación contribuye el actual marco legal a la nueva realidad y la ausencia de un modelo de negocio.

El análisis de la realidad actual de otros mercados editoriales internacionales apunta a la revolución que se está produciendo en el mundo del libro. Pero, por el momento, se hace más patente en la venta electrónica de libros en papel, siendo menor la incidencia de la venta electrónica de contenidos digitales. Igualmente, los datos evidencian la todavía escasa demanda de dispositivos de lectura, pero las estimaciones son optimistas y, por lo tanto, la industria editorial debe entrar en este mercado.

Por su parte, la evaluación de la realidad actual en nuestro país, parece reflejar que nos encontramos en una situación de inicio o preparación hacia la entrada definitiva del sector editorial en la edición digital. La apuesta de las editoriales por la comercialización de títulos para su lectura digital irá ganando fuerza con el tiempo, al igual que para la lectura en otros dispositivos no específicamente diseñados con tal objeto que, aunque tendrán menor presencia, presentan mayor potencial de crecimiento. Se reforzará la tendencia a utilizar simultáneamente diversos canales de comercialización: en la actualidad, los canales de venta prioritarios son plataformas comerciales genéricas, seguidas por la web de la editorial y las librerías. La tendencia se dirige a relegar a un segundo plano las plataformas genéricas a favor de la web de la editorial, aunque los tres canales irán ganando peso.

Los expertos creen importante tener en cuenta las preferencias y necesidades de los usuarios así como identificar los posibles modelos de negocio. El análisis de tendencias que ya están generando modelos de negocio reales en la esfera internacional, aporta información sobre diversas alternativas que giran en torno a la innovación tecnológica, la creación de libros a medida, el enriquecimiento de los contenidos, la colaboración en su generación o la venta por partes y el alquiler de obras. Debido especialmente a su menor coste de producción, el precio del libro electrónico debe ser sensiblemente inferior al del libro en papel.

Por otro lado el libro electrónico e Internet han puesto a disposición de las bibliotecas una herramienta especialmente útil que está posibilitando el acceso a grandes cantidades de información y la generación de grandes proyectos de digitalización. Iniciativas como Hispana, Europeana, OAlster o el proyecto Google, y su riesgo de monopolización y  digitalización de obras sujetas a derechos de autor. En esta línea, se han puesto en marcha otros proyectos precisamente con el objetivo de definir y desarrollar modelos de integración de contenidos sujetos a derechos de autor en bibliotecas digitales bajo un entorno legal, como el proyecto ENCLAVE Editores-BNE.

En lo relativo a los procesos de lectura las investigaciones apuntan a importantes diferencias con las actividades tradicionalmente asociadas al libro en papel, especialmente entre los asiduos a las tecnologías y los que no están familiarizados con ellas.

Por último, los expertos consideran que tras la creación de algunos contenidos con la colaboración del sector editorial y otros desarrolladores, se considera que ahora es el momento de que la industria editorial tome el relevo.

Pero la industria editorial necesita el papel, depende de él porque el editor depende de los autores, muchos de los cuales ven en el libro electrónico una reducción en el valor y en la perdurabilidad física de su obra; El libro en papel es un elemento demasiado atractivo, y de momento no reemplazable por ningún dispositivo. Pero el futuro —presente— del libro electrónico puede cambiar drásticamente cuando llegue al mercado un dispositivo que aúne facilidad de lectura, rapidez, ligereza, conectividad, títulos accesibles —tanto económicamente como online— pero sobre todo, cuando un dispositivo se ponga realmente de moda y se convierta en una necesidad social, contando, a su vez, con el beneplácito sin condiciones del autor.

Tú decides: publicar libro en papel o publicar eBook.

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